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Historia

Manuel Meana Canal

Don Manuel Meana Canal (Gijón, 1888 – 1958) era natural de Fano, apodado “El Aldeanu”, fue un hombre cordial y un auténtico relaciones públicas muy querido y popular en Gijón. Muy joven abrió en El Muelle la taberna de sidra “El Diablo”, y a principios de siglo XX compró una finca de la Plaza Mayor estableciendo en ella la hospederí­a El Laurel, que con los años se transformarí­a en el actual Hotel Asturias.

Es entonces cuando comienza nuestra historia, cuando Don Manuel decide abrir la Hospederí­a El Laurel con tan sólo 15 habitaciones en el pequeño edificio de dos plantas donde ahora se encuentra la recepción del actual Hotel Asturias. Cuando ustedes entren en nuestra recepción, no olviden mirar hacia arriba, la moldura de hojas de laurel que adorna el techo es el recuerdo que queda de aquella época.

Años más tarde, en 1922, acomete la primera reforma de gran calado. Adquiere el edificio contiguo que ahora alberga la cafeterí­a y la Hospederí­a El Laurel recibe el nuevo y pomposo nombre de “Gran Hotel Asturias“.

En el año 1946, Don Manuel recibe un préstamo del administrador del Conde de Revillagigedo, Don Baldomero, para hacerse con el edificio más próximo al Campo Valdés, de unos 1000 m² que se reparten en un amplio comedor en su planta baja y salones en cada una de las plantas superiores. Se alcanzan las 80 habitaciones y pasa a recibir el nombre que ostenta: “Hotel Asturias”.

Durante esta década, la posguerra hace mella en numerosas familias de Gijón en forma de hambre. Las familias de pescadores del cercano barrio de Cimadevilla la sufren especialmente. D. Manuel, un hombre tan recto y justo como piadoso y compasivo, reparte a diario un plato de comida entre los indigentes de la ciudad, que forman largas colas frente a la puerta posterior del hotel, frente a la casa natal de Jovellanos. En su testamento deja establecido que se mantenga este servicio de potaje gratuito después de su fallecimiento.

Diez años más tarde, en 1956, se adquiere otra manzana próxima a la Plaza de Jovellanos y la Calle Acacia llegando al máximo histórico de 125 habitaciones.

En 1998, y ya en manos de sus sucesores, se reforma la parte más antigua del hotel y reaccede a la categorí­a de 3 estrellas.

En la actualidad y finalizadas las obras de mejora para obtener la recalificación en 4 estrellas, los sucesores, componentes de la cuarta generación, desean ofrecer a los clientes un hotel renovado en el que se mezcla lo antiguo y lo moderno, con unos servicios de calidad y en el que usted se encuentren en un ambiente familiar donde sienta la calidez de un cómodo hogar.

Es nuestro deseo y nos esforzamos por conseguirlo.

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